Escribir en tiempos de pandemia también es de héroes


25 octubre 2021

Encumbrados expertos en literatura han mostrado su preocupación por la floreciente inquietud que ha manifestado la gente por lanzarse a escribir a raíz de la pandemia. Consideran que, además del consiguiente virus que ha acabado con miles de vidas, también hay una epidemia «literaria muy activista, por cierto,» que puede ocasionar estragos en el mundo de las letras. Una amenaza, dicen algunos eruditos. Según ellos, son los llamados grupúsculos de pseudopoetas, nuevos intelectuales o aspirantes a escritores; forma muy estilosa, cómo no, de mofarse de ellos por el mero hecho de querer expresar sus sentimientos de la mejor forma que saben o pueden.

Es lícito afirmar que toda persona que aspire a labrarse un nombre en cualquier género literario debe cultivarse como en cualquier oficio, es obvio, al igual que lo hace un médico, un abogado o un carpintero. Escribir bien lleva su tiempo y su formación, pero carecer de ello no es motivo para convertir a nadie en bufones de tertulias o en escarnio público. Sobra decir que nadie nace sabiendo; y probablemente todos esos que se jactan de su buen hacer poético, en su día también formaron parte de otra “epidemia” de prosistas, poetas, ensayistas, etc. Como en todas las generaciones, habrá autores que, mitad por suerte y mitad por don natural cultivado, llegarán lejos, o tal vez no, ¿pero quiénes somos para juzgar? Eso ya lo hará el lector.

No importa que escriban mejor o peor, lo primordial es la esencia, el mensaje, como el que transmitió Frank McCourt contando sus memorias, o Ana Frank en su famoso diario, o los mismos apóstoles narrando sus vivencias. Ninguno era académico ni aspiraba a un Nobel, pero consiguieron remover conciencias, y no olvidemos que ésa y no otra debe ser la verdadera misión de un literato. Demostrar su aparente perfección no los convierte en perfectos. Es un autoengaño. Los convierte en seres que se imaginan intocables, semidioses, auténticos cresos que se creen inmortales. ¿O no será que realmente sienten miedo y necesitan inferiorizar a esa avalancha que se avecina?

Si en los últimos meses han florecido escritores, ya sean mejores o peores según algunos, ¿no es motivo de gozo? Recordemos que, por desgracia, no todos los seres humanos tienen los mismos recursos para pulir sus cualidades. En tiempos de pandemia, estoy convencido de que una carta de despedida, un mensaje de apoyo en las redes, una reflexión, o un poema ⸺aunque sea mal construido⸺ han podido ser mucho más trascendentales que cualquier libro esculpido con metáforas u otras figuras retóricas. Con eso me quedo: prefiero mil voces transformadas en palabras… a miles de voces que se han apagado sin poder expresar lo que sentían.

Todos ellos también son héroes, porque no les importa el qué dirán, se olvidan de la crítica y sólo quieren transmitir sus sentires. Como decía Nietzsche, para ser héroe hay que olvidarse de uno mismo; y ellos, cultos o no, lo han hecho. En este periódico velaremos por eso: para darle cabida a esas voces que otros intentan censurar.

(Columna publicada en el n.º 1 del periódico digital El Victoriano, de Málaga.)



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